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Fundada en tiempos pretéritos ya olvidados, antes de que la escritura dejara constancia de los acontecimientos, Sigüenza floreció durante la Edad Media.

Ciudad viva y laboriosa, ha sabido conservar con cariño sus casas y monumentos, y además embellecerlos.

Todos los niños tienen que visitar un día Sigüenza, recorrer sus calles dejándose embrujar por los recuerdos del pasado.

Después, cuando sean adultos, recordarán toda su vida esta experiencia maravillosa que tantas cosas positivas les enseñó.

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