Las Constelaciones.

Si miramos el cielo en una noche sin luna, podemos contar unas 4.000 estrellas.

Los astrónomos de la Antigüedad clasificaron las estrellas en seis magnitudes, teniendo en cuenta su luminosidad. Las agruparon en constelaciones, y les dieron nombre según su forma o siguiendo las tradiciones populares.

Así nacieron las constelaciones que ahora conocemos, entre ellas, las doce constelaciones que forman el Zodíaco.

Todos nacimos bajo un signo del Zodíaco, pero las constelaciones no existen en la realidad. Las estrellas que forman una constelación pertenecen a galaxias diferentes.

Incluso sus magnitudes relativas no responden a tal realidad. Estrellas gigantes lejanas nos parecen de una magnitud similar a estrellas más pequeñas de galaxias más cercanas.

Las constelaciones son, entonces, formas imaginarias que relacionan estrellas de galaxias que se mueven en direcciones distintas. Por ello, la forma de las constelaciones cambia a lo largo de los milenios.

Hoy, el eje de giro de la tierra está orientado a la estrella Polar de la constelación de la Osa Menor. Así pues, hoy esta estrella indica a los Humanos dónde se encuentra el Norte, pero en el futuro, otra estrella la sustituirá.

Cuando miremos al cielo estrellado, aprenderemos estas milenarias tradiciones y a distinguir entre una nube de estrellas las principales constelaciones.

El cielo de sigüenza - Constelaciones

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El Sol

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