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El Renacimiento

 

Europa occidental seguía sumida en la oscuridad en el momento que se produjeron tres hechos notables.

El año 820 una estrella señaló al eremita Pelayo el lugar donde se encontraba la tumba del apóstol Santiago, y en dicho enclave se construyó una iglesia de Compostela (campo de la estrella).

Inmediatamente la noticia corrió por toda Europa y multitud de personas de todos los pueblos y condiciones acudieron a Santiago de Compostela en peregrinación.

Los omeyas, que gobernaban en Damasco, fueron derrocados por la revolución abasida en el año 750 y huyeron a Córdoba llevando consigo la llama de la cultura.

En el año 929 el omeya cordobés Abd-al-Rahman III, al Nasir se proclamó Khalifa rasul-Allah (sucesor del enviado de Dios) y Amir al-Muminin (emir de los creyentes).

Desde el punto de vista militar, mantuvo constantes guerras con los reinos cristianos del norte. Hijo de Muzayna, una concubina cristiana, estaba emparentado indirectamente con el rey de León, por lo que intervino varias veces en las querellas dinásticas y en guerras que causaron grandes desgracias.

Pero lo más importante fue que el califa omeya fue un gran impulsor de la cultura. Dotó a Córdoba con setenta bibliotecas, fundó una universidad, una escuela de Medicina y una escuela de traductores del griego y del latín.

Habitaron en Córdoba grandes sabios, como el judío Moshé ben Maimón, conocido como Maimónides, gran médico y teólogo. O el médico, filósofo, astrónomo y matemático andalusí conocido como Averroes.

Cuando el rey Alfonso VI conquistó Toledo en el año 1085, creó una comunidad que se encargó de traducir multitud de libros del árabe al latín.

Gerardo de Cremona es famoso por haber traducido los libros del matemático Al-Juarismi de Bagdad, padre del Álgebra e introductor de los números arábigos.

Juan de Sevilla tradujo una gran cantidad de libros árabes de astronomía, filosofía, álgebra y medicina, entre los que destaca el Libro de la Curación de Avicena.

Muchos peregrinos que recorrían el camino de Santiago se desplazaron a Córdoba y a Toledo para estudiar los textos antiguos y conocer los secretos de la Matemática y de las Ciencias, conocimientos que enseñaron al regresar a sus lugares de origen.

De este modo, gracias al Camino de Santiago, las culturas griega y romana, preservadas y ampliadas por los eruditos árabes, regresaron a Europa; y la oscuridad de la Edad Media se disipó.

En toda Europa se fundaron escuelas y universidades, centros culturales donde florecieron las ciencias y las artes.

El Studium Generale de Palencia ya existía el año 1184.

La Universidad de Salamanca fue creada el año 1218, y es la universidad europea más antigua en activo.

Muy prestigiosa fue la Universidad de Sigüenza, en su origen el Colegio Grande de San Antonio de Portaceli, fundado el año 1476.

El año 1453 cayó Constantinopla en poder del pueblo turco, descendiente de los mongoles que invadieron gran parte de Asia procedentes de las estepas de Siberia.

El año 1492 se descubrió América, y de resultas de ello, llegaron a Europa inmensas riquezas.

Con la prosperidad nacieron los grandes imperios y se construyeron magníficos palacios e iglesias aplicando el arte refinado de los griegos y romanos. El arte “gótico”, nombre despectivo que se refería al arte primitivo de los bárbaros godos, fue abandonado. Se excavaron viejas ruinas y se hallaron bellísimas estatuas de dioses y emperadores. Palacios, iglesias y tumbas se adornaron con ninfas, sibilas, sirenas y todo tipo de seres mitológicos.

Se escudriñaron los viejos pergaminos para intentar recuperar textos antiguos que se habían borrado, y aparecieron científicos y artistas que desarrollaron nuevamente las ciencias y las artes siguiendo las enseñanzas de árabes, griegos y romanos.

El Renacimiento había empezado.

 

Sacristía de las Cabezas

En la fotografía de esta página, mostramos la maravillosa Sacristía de las Cabezas de la catedral de Sigüenza, obra maestra del Renacimiento.

El techo está cuajado de casetones que imitan una estancia romana. Puedes encontrar una descripción de esta maravillosa obra de arte en la web de La Catedral de Sigüenza.

Web Catedral de Sigüenza