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Vista del interior de la Cala de los Amigos a la entrada de Nutka

 

La Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña construyó un fortín en la Cala de los Amigos y se quedó a vivir allí varios años.

No tenemos muchas noticias de los sucesos acaecidos, pero disponemos de un grabado de aquella época. Puedes obtener una copia pulsando el botón, y así observarás la escena con mayor detalle.

 

VISTA DEL INTERIOR DE LA CALA DE LOS AMIGOS A LA ENTRADA DE NUTKA
Vista del interior de la Cala de los Amigos a la entrada de Nutka

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A pesar del aspecto feroz del fuerte, sabemos que su guarnición era de solamente unos 18 hombres, y que en muchas temporadas algunos de ellos embarcaban como escoltas en los barcos que surcaban aquellas aguas.

 

Fuerte

Fuerte

 

Su vida era seguramente placentera y pacífica, tal como indica el nombre de Cala de los Amigos que dieron al paraje.

Sus amigos Nuu-chah-nulth, hábiles cazadores de ballenas, les suministraban abundantes alimentos y grasa para sus linternas. La madera de bosques interminables, madera para calentar sus cuarteles.

En medio de la bahía está anclado un buque, hibernando.

 

Poblado Nuu-chah-nulth

Poblado Nuu-chah-nulth

 

A la derecha, una piragua con muchos miembros de la tribu, tocados con el pintoresco sombrero, se dirigen a alguna fiesta.

 

Amigos vestidos de gala

Amigos vestidos de gala

 

Cuando en el verano de 1791 Alejandro Malaspina hizo escala en aquel lugar, se sorprendió de que muchos lugareños hubieran adoptado la moda de la barretina, prenda típica de algunos pueblos mediterráneos de vistoso color rojo, sin duda más cómoda que su sombrero vegetal.

El año 1792 el capitán inglés George Vancouver navegó por aquellas aguas y dio nombre a la isla de Vancouver y a otros lugares. Bautizó como Spanish Banks lo que hoy es una preciosa playa cercana a la ciudad de Vancouver.

 

George Vancouver

George Vancouver

 

Mediante el Tratado de Nutka, España cedió aquellas tierras a la Corona británica, pero los miembros de la Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña siguieron viviendo en el paraíso de Nutka hasta 1792.