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Historia

 

Cuando Anita, nuestra narradora, cuente a los niños y jóvenes la historia del niño honrado, sucedida después de la batalla del puente de Boyacá el día 7 de agosto del año 1819, mencionará la gran importancia que tuvo para el triunfo de los patriotas, comandados por Simón Bolívar, la lucha que mantuvieron unos días antes los ciudadanos de Charalá contra las tropas que, procedentes de Santander, acudían a reforzar al ejército realista.

En la madrugada del 4 de agosto, cuando Lucas González, gobernador de la provincia de Socorro, cruzó al frente de sus tropas, aniquilando las defensas patriotas que allí estaban establecidas, fue atacado por los ciudadanos de Charalá, armados con palos y herramientas, que fueron vencidos tras dos días de lucha y saqueo. Aquella inmensa mortandad de combatientes de ambos bandos impidió que José María Barreiro recibiera los refuerzos que le habrían permitido vencer a Simón Bolívar.

Los desacuerdos entre las autoridades de la entonces Nueva Granada con la sociedad criolla empezaron mucho antes, cuando el regente visitador general Juan Bautista Gutiérrez de Piñeres pone en ejecución la Real Orden del 17 de agosto de 1780, “con motivo de las urgencias de la guerra (entre España e Inglaterra) se aumenta en 2 reales cada libra de tabaco y otros 2 al azumbre (medida de líquidos) de aguardiente” y un incremento en el porcentaje de las alcabalas. Estos aumentos en los impuestos dieron origen a la Revolución de los comuneros, que lideró el labrador José Antonio Galán, nacido en Charalá.

Afortunadamente, estos casi cuarenta años de lucha ya son historia, pero conviene que nuestros niños y jóvenes conozcan aquellos trágicos sucesos, rindan homenaje a los militares y paisanos que murieron, y no olviden los sufrimientos de quienes sobrevivieron a tremenda tragedia.

Pediremos a los historiadores que nos preparen una breve historia de tales acontecimientos, para que niños y jóvenes entiendan que la paz es el verdadero origen del bienestar y del progreso.

Hoy Charalá es una ciudad alegre y viva, enclavada en unos parajes naturales de extraordinaria riqueza. Dicen que su café, que crece a la sombra de los naranjos, es el más exquisito que jamás se ha conocido.